Aprende a pensar como Sócrates
Durante mucho tiempo, hemos creído que el pensamiento profundo ocurre en soledad, en silencio, en un rincón apartado. Imaginamos al pensador clásico, apoyando el mentón sobre el puño, aislado en sus reflexiones. Pero esta visión, aunque romántica, no es la única ni la más efectiva.
Hace más de dos mil años, Sócrates tuvo una idea revolucionaria: para entender mejor la virtud, el aprendizaje, la vida o el amor, no se encerraba solo. Salía a caminar con un amigo y conversaba. En ese diálogo, las ideas se pulían, como una escultura que toma forma poco a poco. Al escuchar sus propios pensamientos en voz alta, Sócrates detectaba lo raro o imperfecto, y así ajustaba su enfoque.
Hoy, la ciencia confirma esta intuición: cuando enfrentamos un problema en grupo, las soluciones son, en general, mucho mejores que las que hallamos individualmente. Por eso, cuando enfrentes un reto, busca alguien con quien conversar. Juntos, crearán un laboratorio de ideas y descubrirán la magia de pensar en compañía. En la conversación, el pensamiento se ilumina y mejora. Volvamos a dialogar, a caminar y a construir un mundo de mejores ideas.


