• 03 de February de 2026
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Pájaros y cerebro la ciencia detrás del canto

Estudios revelan que este sonido, que muchos encontramos agradable, activa regiones del cerebro como el lóbulo frontal, temporal y parietal, responsables de la concentración, el procesamiento auditivo y la relajación.

Además, los sonidos naturales ayudan a reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Esto contribuye a calmar la actividad de la amígdala y activa redes cerebrales asociadas con la atención y la calma. En otras palabras, nos ayuda a concentrarnos y a relajarnos al mismo tiempo.

Escuchar el canto de las aves no solo es placentero, también nos reconecta con nuestra esencia y con la historia evolutiva de nuestra especie. Nos recuerda nuestra conexión con la naturaleza y el entorno que moldeó nuestra forma de ser.

Tomarte unos segundos al día para escuchar estos sonidos puede ser un pequeño hábito con grandes beneficios: mejora tu enfoque, disminuye el estrés y te ayuda a reconectar contigo mismo y con el mundo que te rodea. La naturaleza, en su simplicidad, tiene un poder inmenso sobre nuestra mente.